Apiterapia


 

¿QUÉ ES LA APITERAPIA?

La palabra Apiterapia proviene del latín Apis (Abeja) y del griego Therapeuein (método para tratar a seres humanos o animales contra diferentes enfermedades), es decir, Apiterapia es el uso terapéutico de los productos de las abejas como la miel, el polen, la jalea real, el propóleo, etc, con fines terapéuticos y preventivos.

Con mucha frecuencia, el término de Apiterapia se utiliza para describir el uso terapéutico de las apitoxinas (veneno de abeja), aunque hoy día también es conocida como Apitoxiterapia. En este caso, la terapia se basa fundamentalmente en la inoculación de la apitoxina, bien mediante la colocación de la abeja sobre la piel del enfermo para que pique en ella y la inocule, o bien mediante la inoculación directa por inyección. En cualquier caso, se recomienda complementariamente consumir otros productos de las abejas para conseguir resultados más eficaces de forma sinérgica.

Los estudios científicos están descubriendo las propiedades terapéuticas de todos los productos de las abejas, considerando la apiterapia un método de importancia como medicina alternativa dado los efectos beneficiosos para la salud.

  

HISTORIA DE LA APITERAPIA

El origen exacto de la apiterapia es difícil de determinar y puede ser registrado hasta en el antiguo Egipto, Grecia y China. La miel y otros productos de las abejas, se han utilizado desde hace miles de años y sus propiedades curativas se han incluido en varios textos religiosos como los Vedás, la Biblia y el Corán.

Las abejas existen en la Tierra desde hace más de 50 millones de años, los fósiles atestiguan la existencia de insectos en la era Paleozoica, mucho antes de la aparición del hombre.

Las pinturas rupestres de Europa que datan de 10.000 años a.c. representan al hombre cosechando miel, por lo que desde un principio ha sido considerado como un producto muy apreciado y curativo para las enfermedades (Richard Jones, Bee World, 1997).

Los hindúes, hace 4.000 años a.c., ya usaban la miel como alimento y el propóleo como un remedio para las heridas (Potschinkova, 1996).

Hace 3.000 años a.c. aparece el primer registro escrito en Apiterapia, una tablilla Sumeria fechada alrededor del año 3.000 a.c. en Mesopotamia, el cual daba una prescripción del uso de la miel para tratar infecciones de la piel o úlceras (Jones, 1997).

La Medicina tradicional egipcia (El Papiro Médico), hace 2.000 años a.c., usaba con gran frecuencia los productos de las abejas, sobre todo la miel, la cera y el propóleo (“cera negra”). El propóleo fué usado junto con otros ingredientes para embalsamar los cuerpos de los faraones a su muerte y conservarlos así momificados.

Aproximadamente en el año 400 a.c., Hipócrates, el Padre de la Medicina, usaba veneno de abejas y recomendaba la miel para numerosas enfermedades, sobre todo el uso externo para heridas. 

La medicina china, desde más de 2.000 años, también ha utilizado ampliamente los productos de la abeja en usos medicinales para tratar numerosas afecciones, como constatan numerosos escritos y doctores de dicha cultura: “Las cincuenta y dos recetas” año 200 a.c.; “Libro de Hierbas” de Sheng Nong año 10 d.c.; el Dr. Zhan Zhongjing 150-219 d.c.; el Dr. Tao Hongjing 452-536 d.c.; el Dr. Liu Yuxi 841 d.c.; “las recetas sabias” del Hospital Song año 992 d.c.; “Hierbas alimenticias” del Dr. Li Gao 1180-1251; “Clasificación y determinación de hierbas” del Dr. Li Shizhen 1518-1593; “Breve Conocimiento de Leyes Innatas” de Fang Yizhi 1611-1671.

En los años 742-814 d.c., Carlomagno, el gran conquistador fue milagrosamente curado de gota crónico con picaduras de abejas.

Una de las primeras referencias de literatura con contenidos sólidos acerca de la propiedades curativas de la miel es el Corán.

Y en los siglos XIX y XX, prestigiosos médicos escribieron libros donde describen con detalle los beneficios del veneno de la abeja; como es el caso del Dr. C. W. Wolf en su libro “Apis Meliffica o el veneno de la abeja melífera considerado como agente terapéutico” en el año 1858 y del Dr. Bodog Beck en su libro “Terapia con Veneno de Abejas” en 1935. El Dr. Philip Terc en 1888 publicó los resultados de su estudio “Informe sobre una Conexión Peculiar entre las picadas de las abejas y el reumatismo”, fue el primer investigador científico en describir los usos médicos de la apitoxina y, por eso considerado padre de la apiterapia.

En 1.920 se inició en Japón la acupuntura con abejas denominada Apipuntura.

Y en los últimos 50 años muchos países de Europa, Estados Unidos y principalmente en China han realizado estudios científicos que avalan la acción terapéutica de todos los productos de las abejas. Muchas de estas investigaciones han sido y son apoyadas y publicadas por Apimondia, Federación Internacional de Asociaciones de Apicultura.

 

USOS TERAPÉUTICOS DEL VENENO DE ABEJAS

Aunque la apiterapia incluye el uso y el consumo de productos de abejas como la miel, el polen,…con importantes propiedades terapéuticas, el término se asocia frecuentemente a la terapia con el veneno de abeja. Esta terapia se utiliza como tratamiento para disolver los tejidos con cicatrices (queloides) y enfermedades como la artritis, la bursitis, la tendinitis, el herpes zóster, el cáncer, la artrosis y la esclerosis múltiple, entre otras afecciones.

El uso más conocido es en reumas de todo tipo: artritis deformante, artrosis, gota, fiebre reumática, etc. por varios efectos:

  • Su gran acción calmante del dolor, 80 veces superior que la morfina, por lo que el veneno de abejas es el mayor analgésico conocido y sin efectos secundarios;
  • Su poderosa acción antiinflamatoria debida en gran medida al principal componente activo del veneno que es la melitina;
  • Su fuerte efecto inmunológico que corrige, en parte, la errónea respuesta inmunológica que tiene lugar en las enfermedades autoinmunes como por ejemplo la esclerosis múltiple;
  • Su enorme poder antibiótico que frena el desarrollo de enfermedades producidas por bacterias como la fiebre reumática.

Otra acción terapéutica muy importante, y muy poco conocida, es la acción antitumoral del veneno de abejas, ya que contiene una enzima (fosfolipasa A2) que destruye las células tumorales y no las células sanas ya que éstas tienen una “contraenzima” que la inhibe. Este efecto antitumoral unido al efecto analgésico y a su efecto de estimulante inmunológico, proporcionan propiedades muy beneficiosas para el cáncer.

Otras propiedades de la apitoxina poco conocidas son: su acción sobre disfunciones glandulares ya que actúa sobre la glándula hipófisis que regula las demás glándulas, y sus efectos como neuroestimulante, hipoglucemiante, hepatoprotector (mejora del funcionamiento del hígado), antialérgico, corrector de arritmias cardíacas, regulador de la presión arterial y el colesterol…..

 

TRATAMIENTO DE APITERAPIA

No existe un método estandarizado para la aplicación del veneno de abeja. Algunos sustentan que la localización de la picada es importante, ya que para ellos el aguijón actúa como un tipo de acupuntura en combinación con los efectos del veneno, mientras que otros indican lo contrario.

El número de picadas también varía, desde unas cuantas hasta cientos y pueden ser administradas por abejas vivas o por inyecciones.

Recientemente se ha conseguido la extracción del veneno de abejas en el laboratorio haciendo más segura la aplicación pudiendo controlar mejor la dosificación en el sitio de aplicación y disminuyendo el riesgo de infecciones.

Este tratamiento puede causar dolor o incluso puede causar la muerte si la persona es alérgica al veneno de abejas, ya que puede producir un choque anafiláctico. Por este motivo en los centros de apiterapia se realizan pruebas de sensibilidad previas al inicio de la terapia.

 



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